La Prensa Gráfica. Por Karen Molina 

Desde hace casi una década Centroamérica comparte un mercado de capitales que ha permitido a miles de emisores e inversionistas conectarse entre sí para financiarse y lograr rentabilidad.
Según Valentín Arrieta, presidente de la Asociación de Mercados de Capitales de las Américas (Amerca), los resultados son positivos.

Al cierre de 2025, se habían negociado $879 millones y ya para estos meses de 2026, esa cifra superó los $900 millones, a través de más de 4,500 transacciones, todas liquidadas y compensadas.
“Cuando hicimos esto, dijimos: bueno, vamos adelante y será el mercado el que va a decidir a dónde quiere invertir sus fondos. Y diez años después, el mercado nos ha dado la razón”, afirmó.

La alianza de mercados involucra a nueve países, pero por ahora son El Salvador y Panamá los que han realizado todas las operaciones bursátiles. “Hay años en los que se ha negociado más de Panamá y otros años menos, eso depende de las oportunidades de cada inversionista”, agregó.
Nicaragua, que se sumó al mercado integrado en 2023, aún no arranca con sus operaciones, pero está en proceso de inscripción de sus puestos de bolsa para lograrlo.

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Mientras que Guatemala, Honduras y Costa Rica están en camino a sumarse al mercado, a medida que hacen reformas a su marco legal para equipararse al del mercado regional.
Estos últimos pasos dan a Arrieta una perspectiva muy positiva para los próximos años pues va a permitir que los procesos de integración se potencien en diferentes sectores y de acuerdo al requerimiento de los emisores e inversionistas.

Instituciones bancarias como Banco Davivienda, Bancoagrícola y Servicios Financieros Enlace, que buscan nuevas formas de financiamiento y capitalización, ven en el mercado regional una oportunidad para lograrlo.
“Nuestro mercado se está quedando pequeño para nosotros”, afirmó Reynaldo Rodríguez, gerente de tesorería de Banco Davivienda. Mientras que Alexander Pinilla, vicepresidente financiero de Bancoagrícola, mencionó la colocación de un Bono Azul con un monto autorizado por $200 millones en la bolsa.

Estos valores, al entrar en el mercado bursátil, automáticamente también pueden adquirirse desde la bolsa de Panamá o de Nicaragua, según el interés de los inversionistas.

Los riesgos relacionados a los conflictos geopolíticos como una posible alza de las tasas de interés son considerados oportunidades.

Arrieta señaló que cualquier evento geopolítico tiene un impacto, pero manifestó: “nuestra visión al respecto es que en esta situación, tenemos que buscar las oportunidades y maximizar el potencial que tenemos como región”.

Emiten dictamen favorable a una reforma al Código Tributario que elimina la retención del 3 % del Impuesto sobre la Renta.

Un mercado en crecimiento
Las operaciones bursátiles entre Panamá y El Salvador tuvieron un excelente 2025. Según Arrieta, las operaciones de Panamá registradas en El Salvador crecieron un 77% en 2025 con respecto al año anterior y las operaciones registradas de El Salvador en Panamá crecieron un 59%.

Ambos países, además de estar dolarizados, también tienen un gran dinamismo bursátil local. El Salvador cerró 2025 con más de $6,000 millones negociados y un crecimiento del 14% versus 2024. Y por tercer año consecutivo, se negociaron más de $1,000 millones en el mercado primario.

Mientras que Panamá también tuvo cifras positivas, alcanzando más de $9,600 millones negociados en el mercado bursátil de los cuales el 80% se realizaron en el mercado primario. Lerzy Batista, vicepresidenta senior de la Bolsa Latinoamericana de Valores (Latinex) evalúa de forma positiva el avance del mercado regional. “Yo lo catalogaría como un éxito. Esta integración ha permitido la participación de diferentes inversionistas en un ambiente de confianza”, señaló.

Sin embargo, reconoce que todavía hay muchos retos por delante, entre ellos el hecho de que no todos los países tienen, por ahora, la capacidad legislativa para sumarse y registrarse como operadores remotos.

Ante esta limitante, Batista señala que Panamá ha utilizado un modelo alternativo de corresponsalía con Guatemala, Honduras y Costa Rica, un modelo que le permite realizar las mismas operaciones bursátiles que con El Salvador, pero bajo un proceso más largo.

Este proceso requiere “más vueltas” pero sí ha permitido más interacción. Batista señala que si se suman las operaciones de operador remoto con El Salvador y las de corresponsalía, el monto negociado crece a más de $1,600 millones.

Las oportunidades son más, pues de acuerdo con Batista, en las perspectivas de nuevas emisiones en Panamá, se proyectan $4,700 millones de acciones en trámite para 2026.